Literatura urbana en evolución 8/27/2018
Ana Abregú escritora argentina
Literatura latinoamericana infantil en la actualidad

Si se analiza la temática de la literatura por edades, se notará un sesgo particular; intenté inculcar a niños la lectura y me resultaba difícil encontrar historias que ocurrieran en las ciudades; la temática de animales, naturaleza y experiencias ajenas a los niños de la ciudad era lo que se podía encontrar.

Otros de los temas es el uso recursivo de la personificación de animales o cosas; separándose por época el corte moralista de las historias, como si fuera una moda. El estímulo por la lectura sobre aspectos bucólicos, que además encierran una moraleja parece propio de la elección infantil, como si el interés se condicionara con esos temas.

Mi búsqueda de literaturas infantiles que reflejaran más el entorno de niños urbanos, no sólo me hizo notar la escasez de ese tipo de temas, sino que adelanta el ingreso a la literatura de adolescente, donde se encuentran historias que mejor se adaptan al entono del niño urbano.

Esta carencia me hizo comentarlo con algunas escritoras argentinas; nos hizo involucrarnos en el análisis de la literatura latinoamericana en relación a la edad; pero, en literatura infantil, no parece fácil, lo que me ha dejado en el centro de la idea sobre si lo que forma la lecturas de lo que hay, no modela a su vez, la preferencia de los niños, no podría comprobarse lo contrario puesto que no hay suficiente literatura como para plantear la diferencia.

En lo personal, la solución fue pasar rápidamente a las historias “sin dibujitos”, pero antes, tuve la suerte de encontrar a ese maravilloso historietista, muy peculiar, al que he recomendado para niños y mayores; me refiero a toda la zaga de Chanti, El mayor y el menor, a quien tuve la suerte de conocer en una de las Ferias del Libro de Buenos Aires, Argentina; precisamente con niños, que se volvieron fanáticos desde el primer número.

Luego, hay ideas preconcebidas que devienen de una línea literaria antigua sobre los gustos de los niños o sus preferencias, cabe destacar que se supone que las editoriales y las librerías conocen mejor que una el tipo de libro que corresponde leer a niños en diferentes edades –cosa con la que discrepo–: yo misma fui una niña con una biblioteca de grandes a la que recurrí sin guías ni prohibiciones y que me hicieron una lectora voraz y ecléctica; misma intuición desordenada que desarrollé para la elección de lecturas, aunque el tiempo inclinó mis preferencias hacia la literatura latinoamericana, pienso que es una deuda a los niños actuales comenzar a escribir historias que reflejen mejor el contexto actual.

Alguna especulación indica que los escritores de hoy no están tan incluidos en la tecnología; los no nativos informáticos van detrás de la tecnología, más impactados por ella que interesados, por lo que es tomada más bien como una intromisión que como una herramienta más, quizás de tema, quizás argumental, para la escritura.

Parece que la verdadera innovación provendrá de estos niños de hoy, o de los jóvenes nativos cuya temáticas está fuera de la experiencia de los escritores mayores, cuyos intereses y opción para la escritura juvenil, ya fue modelada con esas lecturas que, justamente, son mi reflexión de hoy; escritores que escribieron sobre una vida y experiencias completamente fuera de la realidad del niño urbano.

Este es quizás una reflexión que no tiene su correspondiente respuesta, ya que vivimos una diferencia sustancial entre la nueva generación: la generación nativa, que vive la literatura más como experiencia sensorial, mezcla de recursos y dispositivos informáticos que comparten la palabra con una realidad aumentada o videos de tipo lúdico, ajenos al placer de la abstracción en el mero contacto entre libro en papel y lector; en el medio, quedaron las historias de niños urbanos, como un agujero para pasar directamente a las historias que se cuentan con un medio, o dispositivo que inventa el entorno físico, que se parecen más a juegos que a lecturas.

Aún no hay historia para saber qué pasará con esos nuevos tipos de lectores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miguel Ortemberg, escritor argentino Danilo Albero Vergara, escritor argentino

literatura literatura latinoamericana Ana Abregú escritoras argentinas
escritoras latinoamericana narrativa argentina crítica literaria relatos