Benchmarketing mal comprendido 7/4/2014
Benchmarketing, copiar, inspirarse, imitar, cuál es el secreto
En Internet copiar tiene sus inconvenientes, puede determinar el éxito o el fracaso de su empresa, entonces, en benchmarketing qué espacio ocupa, cómo utilizar esta estrategia en forma segura.

Desde que Google administra la visibilidad de los sitios, es decir, la condición de estar posicionados con la combinación de palabras que los usuarios usan para encontrar determinados sitios, lo que se sigue utilizando es copiar y pegar desde sitios que o ya está posicionados  en Google y ocupan el espacio que quisiéramos, o se incurre en la repetición de temas y conceptos que ya no es posible que se consideren aporta a los temas que tratan.

Los sitios que permiten publicaciones, contenidos, y los ofrecen a las empresas basan sus servicios en la originalidad, sin tener en cuenta que la originalidad es uno de los valores más escasos, y por lo tanto lo que se inicia con el proceso de generación de artículos, es una suerte de astucia en usar material poco conocido, justo porque no se encuentra con las búsquedas habituales.

Ya con que el contenido no sea fácil de encontrar, algunos creen que está cumplido el ítem originalidad.

Esto deja al proceso de benchmarketing en un margen extraño de olvido. El benchmarketing es la acción de comparar productos, es fácil ver que cuando se vende un modelo de zapatillas, un mismo servicio o se vende el mismo inmueble en diferentes medios, la originalidad es difícil de asumir.

La diferenciación, se hizo notar entonces en la descripción del producto. Sin embargo, sitios como eBay o mercadolibre, no controlan, ni intervienen sobre la manera en que los usuarios promueven sus productos, y el que interviene como vendedor, de esos productos, desconoce que al duplicar la descripción está provocando que el buscador más importante, Google, no clasifique el producto y no lo tenga en cuenta entre los resultados por no poder determinar relevancia al encontrar muchas definiciones idénticas.

Históricamente, Google manifiesta que toma como original, a la primera publicación, la más antigua en fecha, a otra que encuentre, no le dará relevancia. De hecho, hace poco, inauguró un sistema, el  Panda Google que tiene únicamente esa responsabilidad, detectar duplicaciones.

Entonces, el benchmarketing, actividad tomada como investigación de la mejor forma de presentar un producto, usando los ya establecidos en el mercado presenta su característica más compleja: cómo usar la experiencia sin que signifique copiar.

En el mundo real, la diferenciación, intenta atacar características de saturación de imágenes, frente a una polución permanente de estímulos alrededor del cual se mueve el cliente. Las marcas buscan el espacio donde circula gente y busca un método para diferenciarse, ya sea por tamaño, brillo, espectacularidad, diseño, espacio interesantes.

El cliente es el que se involucra en el entorno, lo que es aprovechado para comercializar productos, la diferenciación depende de aspectos opuestos al de Internet, ya que en Internet, esos espacios en los que el cliente se introduce, no son de paso, el acceso es el buscador Google, lo que ofrece ventajas y desventajas.

Algunos utilizan las redes sociales suplantando la del mundo real como reunión de clientes interesados en un  tema, pero en la realidad, las redes sociales no representan ese perfil, son eclécticas, funcionan aleatoriamente, no hay manera de seguir un control de acciones o seguirlos es oneroso y generalmente requiere de atención administrativa superior al beneficio que se obtiene. Es por ello que las empresas no están muy convencidas de usarlas, y por lo mismo, los métodos de las redes sociales para aprovechar su caudal de usuarios es cada vez más agresivo, sin embargo el potencial cliente reacciona frente a esa invasión de manera incierta, muchas veces de rechazo, por lo que las empresas no confían demasiado en sus posibilidades a pesar de la publicidad a favor.

Está claro que el modo de circular diferenciadamente, pero a la vez entre recursos estándar de producto, es saber las palabras adecuadas y el modo de trasmitirlas a través de métodos diferenciadores que no se basan en imágenes, sino en contenidos.

Entonces, qué pasa con lo que en el mundo real se llama Standard. Palabras que sacadas del mundo real, se introducen en el virtual, como por ejemplo, alimentos; con palabras como Delivery o cualquiera tan globalizadora.

Cómo se plantea la diferenciación en Internet, sin caer en la copia de contenidos de sitios equivalentes, teniendo en cuenta que además, nuestro contenido tiene que clasificarse entre contenidos de la competencia, pero ser original, indicar cuestiones de estándar del producto, pero diferenciarse, ubicarse en espacios en donde está el cliente, pero sin saber dónde.

Estos son algunos de los enigmas que se plantean a la hora de contratar el marketing virtual.

En DataGestion, dedicada al diseño web, pero enfocada a la conversión de sitios en unidades de negocios, investiga el problema y lo ataca de modo diferente a lo que ofrecen las empresas de marketing que venden contenidos por cantidades, a veces descontroladas, exceso que se traslada al costo del servicio.

Las bases sobre las que DataGestion establece sus estrategias, son principalmente información, en vez de puro contenido, pero esa información, además de la estándar inherente al producto, acompañada de tácticas de intervención puntual, tanto en redes sociales como en la difusión de sus contenidos.

La intervención en las redes sociales es una actividad que se puede establecer de manera que consuma menos administración que los beneficios, para ello, es necesario detectar los puntos de valor y la captación de la atención de los clientes, no de simples seguidores de los que no se sabe si serían clientes.

El punto principal es entender cómo llegar al cliente, el control e investigación son medidas ineludibles para comprender y llegar a buen término, siempre que se comprenda que las leyes con que funcionan las convocatorias de clientes, en el mundo virtual, es diferente a la del mundo real y sobre todo, que el método impositivo con que las redes sociales colocan los productos a la vista del cliente no es el mejor método.

El mejor método es que el cliente que tiene la necesidad plantee la búsqueda y que las estrategias del sitio y actividades de posicionamiento en buscadores acompañen el proceso con eficacia.

 

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  Ana Abregú

 

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